El Estado somos todos
Justo en la cúspide del absolutismo, allá en los siglos XVII y XVIII, existieron numerables frases o actitudes atribuibles a los monarcas europeos, afirmo que son atribuidos por que quizá la posición de los pensadores de la ilustración propiciaron tales asignaciones. En aquellos días el monarca decía "El Estado soy yo", o se comportaban como tal. Cierto o no, la frase nos ayuda a explicar la cosmovisión que existía sobre tal organización política. Hoy en día esa concepción ha sido modificada, no por los pensadores modernos sino por la realidad misma. Considerar que el Estado como un órgano superior e intangible al ser humano, como aquel ente omnipresente en nuestras actividades diarias y cuya visibilidad es etérea, son concepciones ya superadas y un tanto absurdas. Permítame el lector explicarme. El Estado, como forma de organización social, debe perseguir ciertos fines útiles a favor de la misma comunidad social, pero ¿Qué lo caracteriza? ¿Qué hace a un Estado ser un Estado...