Hacia nuevos modelos educativos
Hace unos días los periódicos y sitios
web de noticias hablaban sobre una niña de una escuela primaria de Matamoros
con habilidades superiores a las de las mentes brillantes del Siglo XXI, entre
ellos, Steve Jobs, el cofundador y presidente ejecutivo de Apple
Inc.
Se trata de Paola Noyola que en el
2012 ya había sorprendido con sus habilidades en matemáticas al obtener la
puntuación más alta en la prueba ENLACE. Paola ha obtenido fama a raíz de un
artículo publicado por la revista de ciencia y tecnología “Wired” de origen
estadounidense.
Dicho artículo, a cargo del periodista
Joshua Davis, habla sobre la precaria situación de la primaria “José Urbina
López” a la cual acude Paola. Ésta primaria se sitúa a las orillas del basurero
municipal de Matamoros y no cuenta con servicios de internet, equipo de cómputo
adecuado e infraestructura suficiente para impartir educación primaria. Ello no
ha sido impedimento para truncar los estudios básicos, e incluso, que de ahí
fuese reconocida como futura Steve Jobs.
Pero, ¿Cómo es que Paola es
considerada como una “niña genio”? ¿Cómo es que obtuvo esa calificación por la
revista “Wired”? No nos deberían sorprender las habilidades escolares de niños
brillantes en las escuelas. Siempre se les ha otorgado a los niños un diploma
por su calificación brillante. En las escuelas mexicanas, los niños brillantes
son aquellos que tiene puntuación de 10, se portan bien y no tienen mala
conducta. En el sistema educativo mexicano no existe la posibilidad de que la
brillantez de un niño se reconozca por sus habilidades en la solución de
problemas específicos, si no, por cumplir con las reglas de puntualidad, buenos
modales, los exámenes y con el cumplimiento de las tareas.
Pues bien, en la primaria “José Urbina
López”, el maestro Sergio Juárez Correa, profesor de Paola, revolucionó el
método de aprendizaje de sus alumnos. Sergio establece un problema matemático y
sale del salón de clases, regresa en un tiempo razonable y analiza grupalmente
que niño o niña ha solucionado el problema y bajo que método. Hay libertad y
espacio para que los niños piensen libremente en la solución del problema. No
importa el desorden, las listas o el seguimiento programático de libros de
texto gratuito. No hacen falta. Los niños no hacen desorden pues están
concentrados en resolver el problema. No hay listas con cifras o dígitos, hay
pensamiento lógico racional en las mentes de los niños. No hay un seguimiento
programático de libros, pues estos son un apoyo escolar.
Esta técnica de enseñanza no es propia
del maestro Correa, la aprendió de Sugata Mitra. Éste científico de origen
hindú, pero de nacionalidad británica, realizó un experimento en un barrio
pobre de la India. Instaló una computadora para observar como la utilizarían
los niños que nunca habían estado en presencia de un aparato electrónico o teléfono
inteligente. La respuesta fue favorable. Sin ayuda de ningún adulto, los niños
pudieron aprender y responder satisfactoriamente sobre los problemas que se
encontraban en el ordenador. Éste método lo llamó Educación Mínimamente
Invasiva.
Esta forma de aprendizaje fue llevada
a la práctica por el profesor de Paloma, dentro de un sistema rígido de
enseñanza, sistema basado en formalismo y la represión a la mala conducta. El
nuevo método implica que los niños aprendan en libertad y sin ataduras a
resolver problemas y cuestiones. Cuando su profesor observó que era excelente
para las matemáticas le preguntó por qué no había dicho que era brillante para
los números, a lo que ella respondió: que nadie antes las había hecho
interesantes.
La educación es un derecho que
consiste en desarrollar plenamente las potencialidades o habilidades de la
persona. No lo digo yo, lo dice el artículo 29 inciso a) de la Convención sobre
los Derechos de los Niños, 13 apartado 2 del Protocolo de San Salvador, el
artículo 13 del Pacto Interamericano de Derechos Económicos Sociales y Culturales
y, el artículo 3° Constitucional.
Celebro la idea de revolucionar los
sistemas de aprendizaje, sólo que, las características del derecho a la
educación indican que se debió haber realizado desde antes. Este método debe
utilizarse para todos los niños por igual, sin distinguir entre “genios” o “no
genios”. Las interrogantes después de ésta apreciación serían los siguientes:
¿Cuántos niños con habilidades brillantes no han sido descubiertos por no hacer
interesantes los temas? ¿Cuáles son otras técnicas de aprendizaje en la que los
alumnos ejerzan el derecho a la educación y desarrollen plenamente sus
potencialidades? ¿Qué pasaría si ese método de enseñanza se aplicara en
bachillerato y universidad? Es cierto lo que afirmaba Montaigne “El niño no es
una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender”.
Sapere aude
Nota: El presente artículo fue publicado el día 24 de octubre de 2013 en la columna OpinanDHo en el Periódico El Cinco.
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