El rol de los jóvenes en la actualidad

        El pasado lunes, 12 de agosto se celebró el Día Internacional de la Juventud. Esta conmemoración se hace a partir de 1999, a raíz de una petición hecha por la Conferencia Mundial de Ministros Encargados de la Juventud a la Asamblea General de la ONU. Y es que los jóvenes también son agenda de los organismos protectores y vigilantes de los derechos humanos.
            Ya en 1965 existía la preocupación en la ONU sobre los problemas relacionados con los jóvenes. En ese año se realiza la Declaración sobre el fomento entre la juventud de los ideales de paz, respeto mutuo y la comprensión entre los pueblos. En 1985 se declara el Año Internacional de la Juventud, Participación, Desarrollo y Paz. Al cumplirse el décimo aniversario de este suceso, la Asamblea General aprobó la resolución 50/81 donde se establecía el Programa de Acción Mundial para Jóvenes, dicho programa fue ampliado en el 2000 por la misma ONU. En el año 2010 se celebra nuevamente el Año Internacional de la Juventud en el marco del vigésimo quinto aniversario, pero esta vez los temas eran “diálogo y comprensión mutua”.
            Dentro de este bosquejo histórico, es provechoso hacer hincapié en el contenido del Programa de Acción Mundial para Jóvenes. Éste programa brinda un marco de política y directrices prácticas para la adopción de medidas en el plano nacional y la prestación de apoyo en el plano internacional con el fin de mejorar la situación de los jóvenes. Aunque las distintas celebraciones de los años internacionales tienen un tema distinto, el Programa de Acción Mundial para Jóvenes contiene las esferas prioritarias que debe observar los estados miembros de la ONU para mejorar la calidad de vida de este grupo, que son: educación, empleo, malnutrición y pobreza, salud, medio ambiente, uso indebido de drogas, delincuencia juvenil y actividades recreativas. Estas observaciones o recomendaciones son las que debe seguir el Estado para poder mejorar la calidad de vida de los y las jóvenes.
            La ONU considera que se es joven si una persona se encuentra entre los 15 y 24 años de edad. Representamos el 18% de la población mundial. En México, según el censo de 2010 realizado por el INEGI, habitaban 20, 888, 383 personas jóvenes: el 18.6% de la población total del país. El panorama en el que nos desenvolvemos no es alentador. Actualmente la juventud sufre los estragos de la falta de oportunidades para estudiar y seguir preparándose profesionalmente, la inseguridad, el desempleo y la falta de desarrollo socio-cultural. Somos el recurso humano más importante para el desarrollo y agentes fundamentales de cambio social, el desarrollo económico y la innovación científica en el país.
            No obstante, los jóvenes nos encontramos ante una gran disyuntiva: pueden integrarse en el orden ya existente o servir como fuerza para la transformación de éste orden. En el primer supuesto, es desalentador que la juventud de hoy en día aspire únicamente afiliarse a un partido y conseguir un cargo popular; o bien, se le mira como objeto de proselitismo electoral. Por otra parte, una gran cantidad de chavos ha tomado las calles de las ciudades en protesta a la situación que enfrenta nuestro país. Es el caso de #YoSoy123 de hace poco tiempo, y del movimiento juvenil del 68. En este sentido, los políticos siempre han manipulado a su beneficio esta disyuntiva.
            Es por ello que los jóvenes debemos integrarnos al sistema actual y transformar a éste en aquellos casos en que no se respeten los derechos fundamentales de los demás, pero bajo un medio idóneo y adecuado, es decir, sin utilizar la violencia o daños a terceros. La educación en los jóvenes es el mejor camino para transformar a México en todos sus aspectos, por lo tanto, mantener hoy las mejores condiciones socioeconómicas, políticas y culturales de los jóvenes permitirá que las generaciones futuras tengan un bienestar y tranquilidad.
              Recordemos que son los jóvenes quienes utilizan en su mayoría las redes sociales, que lo escrito en Twitter o ponen de estado en Facebook sea alguna inconformidad que sucede actualmente, que quienes subimos a Instagram una foto sea para denunciar alguna cuestión o se de a conocer alguna noticia. Pero que esta información sea correcta y verdadera, derivada de un estudio profundo, e imparcial donde el joven emita su opinión sin encontrarse influenciado con partido político alguno o dogma. Sólo así, con jóvenes preparados y con educación, podremos mejorar las condiciones de México en un futuro. No por algo Nelson Mandela afirma que “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo.”

            Sapere aude

            Nota: El presente artículo fue publicado el día 15 de agosto de 2013 en la columna OpinanDHo en el Periódico El Cinco.

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